Toda la información sobre El psicólogo del deporte

martes 20 de abril de 2010

Hispania Racing Team

imagen tomada de la página www.hispaniaf1team.com


Hace unos meses me llamaron de la Universidad Europea de Madrid (UEM), para sustituir a un docente en la impartición de la asignatura Psicología del Deporte. Por este motivo he dejado el blog un poco de lado, pues he tenido que priorizar, y como el blog no es algo que esté profesionalizado (ojalá), me he esforzado al máximo en dar lo mejor de mí para ser un buen docente. Al que pueda interesarle, la función la cumplí más que satisfactoriamente.

El dar clases en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), tiene su lado positivo: A pesar de dejar de lado proyectos personales como el blog, el ambiente reinante te mantiene, sí o sí, enganchado al mundo deportivo. Es más, has de estar al tanto de la actualidad deportiva, pues todos los debates que se suscitan en clase, devienen, por término general, de lo acontecido en las diferentes competiciones del fin de semana. Todo esto, como podréis imaginar, resulta un placer, tanto para el alumnado como para el profesorado.

La fórmula1 despierta pasiones. De hecho es una de las mías también. Este año, independientemente del debut de Fernando Alonso con Ferrari, la vuelta de Pedro de La Rosa, y la progresión de Jaime Alguersuari, entre los españoles se despertaba la curiosidad por ver el despegue de una escudería española: Hispania Racing Team (HRT F1).

El comienzo no fue muy alentador, y este país, tan dado a chanzas y chascarrillos para tirar por tierra lo patrio, no dudó ni un instante en reírse de ésta, nuestra escudería: "que si lo dejamos todo para el último día", "que si de un equipo español no se puede esperar más" "que más nos valdría haber salido con un Seat Ibiza", etc. Mis alumnos también se reían, pero para mí fue una suerte el tener la oportunidad de ver con ellos, cómo se hacen las cosas bien hechas, aunque parezca que no se están haciendo bien.

Lo que más he estado viendo con ellos es motivación y autoconfianza. Estas dos variables psicológicas, suelen entremezclarse y llaman a muchos errores si no se sabe diferenciarlas bien. Los alumnos de CAFYD, y el público en general, suelen hablar constantemente de motivación, pero rara vez alguien sabe qué es esto, y la gente se olvida de una variable que, desde mi perspectiva suele ser más importante: La Autoconfianza.

A mis alumnos le costaba entender el concepto de Autoconfianza, pues como ya digo, a menudo suelen creer, cuando se les plantea un problema en el ámbito deportivo, que se trata de una falta de motivación, y este es uno de los mayores errores que se suele dar en Psicología del Deporte, trabajar la motivación cuando el problema es la Autoconfianza. El resultado suele ser un deportista quebrado al máximo. Roto!!!

La Autoconfianza, al contrario de lo que mucha gente cree, NO ES VOYA A GANAR!!! sino tener la convicción, objetivamente apoyada, de que se poseen los recursos suficientes para vencer y superar lo errores que inevitablemente se van a cometer (Martens´87). Por tanto, la Autoconfianza conlleva una percepción de control, pues se conocen las posibilidades y limitaciones, y también las posibilidades de superar esas limitaciones.

Como me llamaba la atención el fenómeno HRT F1, estuve investigando en su página web. EL trabajo de su Press Officer (jefa de prensa), Alba Saiz, me parece espectacular, pues es capaz de mostrar la cara más humana, más trabajadora, y más sincera, de un equipo humilde con un gran principio de realidad, es decir, de un equipo que sabe donde está, cuáles son sus limitaciones y posibilidades, y cómo poder superarlas. Para mí, toparme con esta página, ha sido un regalo como docente, pues me ha permitido tener un ejemplo muy real y de gran relevancia, de cómo algo que al gran público, y alumnos de CAFYD (futuros profesionales del deporte) les parece un descalabro y un cúmulo de despropósitos, no lo es, sino más bien al contrario, es una lección de humildad y de las cosas bien hechas.

Os invitaría a que visitárais la página de HRT F1, y leyérais la rueda de prensa publicada de Karun Chandhok. Es simplemente genial, como algo de lo que todo el mundo aquí en España hizo chascarrillo y pandereta, es explicado por este piloto. Me impresiona cuando comenta que tienen mucho que aprender de los mecánicos, que sólo abandonaron la pista para irse a duchar, luchando contra todo tipo de factores, con tal de que los coches estuvieran disponibles para las dos primeras carreras del año.

Me impresiona que no tuvieran pretemporada, y que Bruno Senna y el propio Karun Chandhok, los dos pilotos de la escudería, prácticamente se montaran por primera vez en un fórmula 1 en Bahrain.

Me impresiona la seguridad con la que habla, con la que comenta que tienen que ir paso a paso. Cómo tratan de conseguir sus objetivos, que no son otros que acabar las carreras, y esto, en una escudería que es nueva y que no ha podido hacer test previos, es un logro demencial, que sin duda incrementa la autoconfianza de todo el equipo, y con ello su motivación.

Es increible cómo, no sólo los pilotos, sino todo el equipo, tienen que ir aprendiendo sobre la marcha.

Realmente, después de leer esta rueda de prensa de Chandhok, alguien que entienda de Psicología deportiva, creo que debe descubrirse y hacer una reverencia ante el HRT F1. Que este equipo haya conseguido llevar hasta la meta sus dos monoplazas, tanto en Malasia, como en China -teniendo en cuenta además las condiciones "locas" de ambas carreras-, es un logro que deja entrever un trabajo bien hecho, y deja intuir (esto no puedo contrastarlo) una cohesión grupal y motivación por hacer bien las cosas, que debería servir de ejemplo a más de uno y más de dos, que se llaman a sí mismos "entendidos del deporte".

Mi objetivo al abrir este blog, era hacer llegar a la gente una visión diferente del deporte. La prensa deportiva "especializada" está un tanto "viciada", y sólo habla de lo fácil, de las victorias y los logros, y en ocasiones no de la manera más inteligente. Me da rabia que dejen de lado, o que no sepan ver, estas "pequeñas" verdaderas hazañas deportivas. Que no sepan poner de manifiesto, estos "pequeños" detalles que, desde mi punto de vista, son los que engrandecen el deporte (como el gregario en el ciclismo. Tendré que postear sobre esta figura llegado el momento).

Si estáis leyendo estas líneas, os interesará, de una u otra forma, el factor psicológico en el deporte; no dudéis entonces, que el HRT F1 es un referente en este sentido: Cómo hacer un buen trabajo poco a poco, aceptando los límites, y luchando por superarlos.

Si tengo que poner un pero, sólo diría que el objetivo que se marca Chandhok para la segunda parte de la temporada, es un tanto difuso y habría que matizarlo, pues se corre el riesgo de no saber exáctamente a qué ceñirse, que no debería ser otra cosa que a lo que vienen haciéndolo: objetivos de realización. Pero vamos, "pecata minuta", en comparación con el grandísimo documento con el que nos ha obsequiado.

Vaya desde aquí, mi más sincera enhorabuena a esta modesta (espero que por el momento) escudería española. Y dar las gracias a su Press Officer por dejarnos estos grandes regalos, para los que amamos el deporte más allá de las victorias.

miércoles 28 de octubre de 2009

El póker está de moda



Este verano jugué mi primera partida de póker. Hasta entonces, este juego me había parecido algo ajeno, más propio de películas norteamericanas, pero cuando fuí a ver la nueva casa de mi primo, descubrí que tanto éste como sus amigos estaban en una especie de "éxtasis pokeriano", por lo que aquella noche hubo timba.

Nunca jamás había jugado a eso del póker (en realidad no me gustan mucho los juegos de azar), pero me encontré sentado frente a un tapete verde, con fichas delante de mí, una "chuleta" con las jugadas posibles, y una sucinta explicación de las reglas. Gané. Suerte de principiantes.


Ganar te genera un regustillo especial, y quizás fuera esa la razón por la que investigué sobre el póker y su variedad más en boga: el Texas Hold´em. Finalmente acabé descargándome un acceso directo a pokerstars, doonde puedes echarte unas manos de dinero ficticio para pasar un buen ratillo con jugadores de todo el mundo conectados on line.

Mi curiosidad por el póker comienza haciendo introspección y dándome cuenta de que, aunque yo jugaba unas manos para relajarme, rápidamente acababa por desconcentrarme, aburrirme, y finalmente desconectarme.

Un día llamé a mi primo, y por pura curiosidad psicológica, le pregunté cuánto tiempo era él capaz de estar jugando, encontrando como respuesta que una media hora como mucho. Luego, al igual que yo, acababa aburriéndose.

Una de mis primeras hipótesis fue que al jugar on line, el factor social de diversión no existe, por lo que el juego pierde ese componente lúdico que lo puede hacer más atractivo.

Con sorpresa me encuentro que tres de mis mejores amigos también se echan unas manitas de vez en cuando, y casi siempre como un método para desestresarse. También, entre la media hora y la hora, se aburren de jugar. Les pregunté por qué creían ellos que les ocurría eso, y vinieron un poco a corroborar mi hipótesis inicial (para contrastarla deberemos jugar, digo yo, una partida entre nosotros) Uno de ellos me dijo el otro día: "Ayer estuve viendo pokerstars en la tele y lo ví claro: Rubén tiene que ser psicólogo de jugadores de póker, porque esto es un deporte mental".

Como ya había empezado yo a barruntar aspectos psicológicos del póker, no me pareció descabellado lo que me proponía mi amigo. Claro está que no voy a ir a buscar jugadores de póker (que si quieren venir ellos a mí, yo encantado de poder trabajar con ellos), pero sí que podía hacer aquello que estaba a mi alcance o bajo mi control, iniciar una pequeñísima "investigación" sobre lo que hay publicado en la red sobre póker y psicología.

Cuando un psicólogo escuha frases del tipo "yo tengo mucha psicología", "yo soy muy psicólogo"
, "para eso hay que tener psicología", etc, por término general le suele dar una especie de patada en la boca del estómago ¿qué es tener mucha psicología?¿qué es ser muy psicólogo? Pues bien, la mayoría de entradas que encontré hablan de este tipo de cosas, que es lo mismo que no decir nada. Hablan, comentan, o parlotean sobre conocer la psicología de tu rival (?), sobre actitud psicológica, sobre el equilibrio psicofisiológicomental, y cosas así que, la verdad, un psicólogo no entiende o no quiere entender, depende de cómo lo miremos.

De todas las entradas que encontré, sólo una mereció toda mi atención. Es una entrada en la que un jugador de póker comenta que contrató a un psicólogo deportivo para potenciar su rendimiento, y explica un poco qué es lo que estuvieron trabajando.

El póker despierta una pregunta evidente si lo relacionamos con la psicología deportiva ¿Es el póker un deporte? Para responder a esta pregunta, os remito a otra entrada que encontré en la que explica perfectamente que sí es un deporte. Además, habrá que decir, que el objetivo de todo psicólogo deportivo es potenciar el rendimiento, por lo que en ocasiones se han contratado nuestros servicios para cosas tan variopintas como tocar el piano en una gran audición, como para preparar una oposiciones.

En definitiva: un psicólogo deportivo podría ayudar a mejorar el rendimiento en el Póker, pero lo que encontré en internet, me dejó bastante desalentado, pues la gente utiliza la psicología de una forma incorrecta, violando sus conceptos y haciendo que el lector se quede con una vaga imagen de lo que esta ciencia podría o puede hacer.

Como ya dije unas líneas más arriba, términos como "hay que tener psicología" "es importante conocer la psicología del contrario" "hay que ser muy psicólogo" etc, no significan absolutamente nada, y si se le encuentra un significado popular, la realidad es que a la hora de cristalizar esto en una mejora de rendimiento, no sé muy bien en qué puede ayudarte.

Tuve un profesor en la carrera que decía una frase que me gustaba mucho "En la ciencia, como en la vida, hay que ser concreto", y mucho me temo que si leyera este post me echaría una ligera bronca, pues me está quedando un poco largo y poco estoy concretando, por lo que he decidido dividir este post en dos:

1) Esta primera parte en la que he querido hacer una pequeña introducción al póker y la psicología, y demostrar algo básico en psicología del deporte: hay que centrarse en aquello que uno puede controlar, y en mi caso ha sido estudiar qué hay publicado por la red.

2) En la segunda parte tengo la intención de ser algo más concreto y postear sobre algunos aspectos psicológicos que , desde mi punto de vista, inciden en un mejor rendimiento a la hora de jugar al póker (espero no tardar mucho, pero el trabajo es el trabajo, y no me deja mucho tiempo para actualizar con la asiduidad con la que me gustaría).




lunes 5 de octubre de 2009

Adios a Madrid 2016...


Me siento triste y apesadumbrado por el hecho de que Madrid no haya conseguido las olimpiadas del año 2016.

Como psicólogo deportivo, y como madrileño, me hacía mucha ilusión que las olimpiadas pudiesen celebrarse en mi ciudad natal. Sin embargo, los juegos se han ido a Rio de Janeiro.

Me gustan las olimpiadas. Son como una especie de catarsis universal en la que todo el mundo está unido. La familia se reune alrededor del televisor y anima despiadamente al atleta español de turno, sea cual sea el deporte. Son 15 días en los que alguna que otra vez se te encoge el corazón viendo las proezas y el espíritu de sacrificio de los diferentes deportistas. Araceli Navarro, por ejemplo, tiradora de esgrima española, protagonizó en las últimas olimpiadas de Beijing 2008 uno de esos momentos emotivos. Cuando estaba en su primer asalto, en el día de su cumpleaños, una vieja lesión que sufría en su hombro izquierdo afloró en el momento más inoportuno. La única obsesión de Araceli en aquellos momentos era que el médico le colocase el hombro en su sitio para poder continuar tirando. Ante la negativa del equipo médico de que Araceli continuara compitiendo, ella lloraba desconsoladamente y todos los españoles, de una u otra forma, sufrimos con su sufrimiento; esa es la magia de las olimpiadas, la magia de la que todos los madrileños y españoles hemos sido privados de poder ver en directo.

El viernes tuvo lugar la elección de la sede olímpica para los Juegos del 2016, con el resultado que ya todos conocemos: Río de Janeiro.

Chicago fue eliminada la primera. Desconozco su proyecto, pero creo que la visita relámpago de Obama a lo "vini, vidi, vinci", corrió en contra suya, pues parece que los miembros del COI se sintieron un poco ninguneados.

Tokyo fue la segunda eliminada. Del proyecto tokiota estaba un poco más al tanto. Dicen que no estuvieron muy expresivos, pero es que ellos no lo son. Por motivos que no vienen al caso, diré que hace 11 años estuve trabajando en Japón durante 3 meses, y solo sé que si se ponen a realizar unos juegos olímpicos, no me cabe duda de que serían unas olimpiadas de altísimo nivel.

Quedaban Río de janeiro y Madrid. Todo apuntaba a que la norma no escrita de la rotación de continente, correría en contra de Madrid, que ya perdió con Londres en la organización de los juegos del 2012 (según se rumorea por un fallo en las votaciones). Sin embargo, la fé de toda la delegación en que su candidatura era la mejor, no dejó que el desaliento que esta norma pudiera provocar, causara mella. No obstante, creo que más allá de la rotación de continente, había otro oscuro motivo que hizo que -según se comenta en los diferentes diarios- la votación fuera dirigida. Los juegos Olímpicos nunca han llegado a América del Sur, y el presidente del COI, el belga Jacques Rogge, parecía tener el deseo de ser recordado por ser el primer presidente que hiciera semejante gesta y poder pasar a los anales de la historia del olimpismo.

Madrid, según los expertos, era la mejor candidatura posible. El 77% de las instalaciones ya están hechas. Madrid es una ciudad acogedora. Hay un buen clima, es una ciudad bien comunicada, y hay un grandísimo espíritu deportivo. Sin embargo, todos los votos de Chicago menos uno, fueron a parar a Río, y todos los votos de Tokyo menos dos, fueron a parar a Río. Eso da qué pensar en una candidatura tan firme como era la de Madrid. La votación final fue de 66-32, y creo que eso es una desproporción demasiado grande si tenemos en cuenta que Río está aún por hacer, máxime cuando Brasil tiene que acoger el mundial de fútbol del 2014.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, dice que Brasil es una economía emergente y que eliminará todas las favelas de Río antes de las olimpiadas. Lo que yo me pregunto es si se tiene que esperar a que te concedan unas olimpiadas para darle un mayor estado de bienestar a tu pueblo, porque si así, no me gustaría que Lula fuera mi presidente. Esto ¿qué quiere decir? ¿Que si no hubieran ganado, toda esa economía emergente hubiera dejado de ser tal? ¿Que las favelas continuarían estando donde están?¿que ya no hace falta eliminarlas y darles a sus habitantes una mejor opción de vida?

Recuerdo que con los pasados Juegos Olímpicos el argumento era el mismo "China es una economía emergente y los juegos ayudarán a relanzar la nación asiática". Pero la realidad es que un año y pico después, China continúa igual, solo que con unas instalaciones deportivas más. Esto me da qué pensar...

Ahora se habla de si nos presentaremos al 2020 o no, pero todo el mundo comparte la opinión de que ahora viene un momento de reflexión. Mi primera reflexión coincidió con la de el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, que vino a decir algo así como que si es por la rotación de continente, entonces no nos presentaríamos, porque, obviamente, los juegos del 2020 deberían ser para África, ya que tampoco han albergado nunca unos juegos. Y así, Jacques Rogge, podría sentirse plenamente realizado (esto último es de mi cosecha).

Si se nota en mis palabras cierto tono de fastidio, de irritabilidad, de decepción, de tristeza, y/o de enfado, es que estoy fastidiado, irritado, decepcionado, triste, y enfadado. Sé que ahora es el momento del fair play, de las felicitaciones a Río, de desearles todo lo mejor y prestarles nuestro apoyo, y yo les felicito, les deseo lo mejor, les doy mi apoyo, y ojalá en el 2016 pueda estar trabajando en Río como psicólogo deportivo, porque no me cabrá la más mínima duda de que me parecerá una ciudad preciosa y de que la magia del olimpísmo hará mella en mí, pero sí que es cierto que los valores olímpicos, deberían empezar a trasladarse a través de los miembros del COI, y a mi entender, en mi humilde opinión, me parece que en la elección no ha habido nada de fair play, sino que ha subyacido una suerte de delirio erotomaníaco por parte del mencionado presidente del COI, y eso, me duele.

En cualquier caso, sirvan estas líneas para agradecer a toda la delegación madrileña, desde el primero hasta el último, Alberto Ruíz Gallardón, Esperanza Aguirre, José Lúís Rodríguez Zapatero, Mercedes Coghen, Juan Antonio Samaranch Sr. y Jr., su majestad Juan Carlos I, Jaime Lissavetzky, etc., su esfuerzo y dedicación. Yo me animaría a una tercera vez, porque como reza el dicho popular "A la tercera va la vencida", y como dijo el Alcalde de Madrid y su vicealcalde, Manuel Cobo: "en el deporte nunca hay que rendirse".

Nos vemos en Río de Janeiro 2016 y tal vez en Madrid 2020.

martes 22 de septiembre de 2009

Los blogs deportivos

A vuestra derecha podéis observar que hay una serie de blogs que sigo habitualmente. Casi todos son continuos, es decir, que durante todo el año, cada cierto tiempo, sus autores actualizan, pero hay otros que son temporales. Concretamente el de Pedro Horrillo y el de Juan Manuel López Iturriaga "Itu", son de esos temporales, y acaban de finalizar; el primero porque posteaba sobre la vuelta ciclista a España, y el segundo porque lo hacía sobre el europeo de baloncesto, y como estos acontecimientos ya han terminado (con victorias españolas), pues los blogs han echado el telón.

Me da mucha pena que tanto Pedro como Itu hayan dejado de postear. Supongo que el hecho de que ambos hayan sido deportistas les otorga una visión de los acontecimientos...¿cómo decir?...¿pura?...¿sincera?...¿objetiva? No sabría explicarlo bien, pero cuando escriben saben de lo que hablan, lo hacen con rigor, y transmiten lo que otros muchos no consiguen tranmitir.

Pedro Horrillo es ciclista y Licenciado en Filosofía. Es un gregario de los de toda la vida. Cuando corre una de las grandes (Tour, Giro o Vuelta), escribe una columna en El País que se llama desde mi sillín. Cuando no las corre, escribe desde mi sillón. Hace unos meses, Pedro se despeñó por un barranco en el Giro de Italia. 80 Metros de caída. No lo encontraban. Finalmente lo hicieron e izaron como pudieron su maltrecho cuerpo. Ahora ya no escribe en la edición impresa, sino que le han dado un blog desde el que ha posteado todos los días.

Leer a Pedro es un placer, un deleite. Supongo que, mitad su formación, mitad su talento natural para escribir (eso que los que escriben de manera profesional llaman voz interior), hace que sus posts vayan más allá de lo meramente deportivo. Pedro puede escribir sobre cualquier cosa. te contará una historia de tortillas, de delfines, de acueductos en Toledo, en definitiva, de lo que sea, e hilará la trama de tal forma que acabará hablando de ciclismo desde una dimensión extraña, novelesca, casi desde la leyenda.

Para un psicólogo, Pedro Horrillo es interesante desde el punto de vista de cómo encara su recuperación. He descubierto con agrado que todos los que comentábamos le mandámos mensajes de ánimo. Eso sin duda contribuirá a que Pedro haya reforzado su motivación por salir a entrenar, pues el día que escribió que había cogido la bici por primera vez, todos le hicimos saber que nos había encantado leer eso. Esto se llama refuerzo positivo, y es algo muy sencillo de hacer, aunque pocas veces se lleve a cabo. Si la gente realmente supiera la efectividad de este simple hecho, se quedaría asombrada.

Itu es otro estilo. Iturriaga es un comunicador nato, un monstruo televisivo. Tiene un estilo desenfadado y no muy políticamente correcto, pero nunca cae en la desfachatez ni el mal gusto. Más bien al contrario: es un prosa fácil, ligera y graciosa, que deja matices de la personalidad de Itu, y nada puede gustar más al que lee a un mito de su infancia , que descubrir su faceta humana.

Itu ha estado posteando a diario sobre la selección española. Ha dado su visión sobre las cosas, y si bien era subjetiva, daba brochazos de profesionalidad objetiva, entremezclada con la sorna y la guasa, lo que hacía quitarle hierro al asunto de los dimes y diretes de la selección de básket.

El último post de Itu hablaba del componente humano y familiar de los jugadores de la selección, y eso es un regalo del cielo para cualquier psicólogo que trabaje en deporte base. Si supiérais la cantidad de futuras promesas de diferentes deportes que se quedan en el camino porque no aguantan la presión a la que son sometidos por sus padres, os quedariáis asombrados. Por eso, el hecho de que un ex-jugador de baloncesto haga hincapié en la calidad humana, dejando constancia escrita de ello, es un regalo que no se paga con dinero. Más de uno y más de dos padres deberían leer ese último post.

Y llegados a este punto, sólo me queda decir que tanto Pedro Horrillo como Iturriaga son dos espejos en los que debería mirarse la juventud de este bendito país. Son un ejemplo de cómo los valores deportivos: constancia, tesón, fuerza de voluntad, etc. pueden extrapolarse a la vida cotidiana. Son ejemplo de que por muy deportista que seas, estudiar y/o cultivarse es posible, y eso puede ser una puerta abierta al futuro.

No es raro encontrarse a jóvenes deportistas, con el ímpetu de la juventud, que apuestan a una sola carta, el deporte, en ocasiones espoleados por su familia, y se olvidan de todas las dificultades que pueden encontrarse en el camino.

Si alguno de esos obstáculos o dificultades es insalvable, entonces..¿qué harán?

Sea como fuere, me gustaría agradecer desde estas líneas a Pedro y a Itu, por aportar ese punto de cordura al deporte, ese punto de objetividad, ese punto de saber de qué se está hablando, y por supuesto, me gustaría agradecerles el hecho de que no hay que asociar deporte a incultura, que es un mito que se me indigesta cada vez con más fuerza.

domingo 13 de septiembre de 2009

El basket español



La pregunta que todo el mundo se hace ahora es ¿Qué le ocurre a la selección española?

Yo no me atrevo a contestar, pues pueden ser varios y diversos los factores que pueden estar en juego. Puede ser que no haya sintonía con el nuevo seleccionador, que no haya el feeling que parecía reinar antaño, que los jugadores no estén en el buen momento de forma en el que se presupone deberían estar, que haya problemas tácticos, que le pese la responsabilidad a los nuevos jugadores, etc. Puede haber tantas variables en juego que no me atrevo a decir qué es lo pasa realmente; cuál es el motivo de que la selección, no es que no esté jugando bien, sino que no está al nivel en el que ha estado en anteriores torneos.

Quizás la diferencia entre un psicólogo y un periodista sea esa, que nosotros no sentenciamos hasta no haber analizado qué ocurre realmente, y el periodista sentencia y sienta cátedra aportando su opinión desde una especie de omnisapiencia. ¿Qué ha de hacer un periodista? ¿informar? ¿opinar? ¿machacar?

Si alguien me preguntara qué ocurre con la selección española, solo podría responder en base a lo que veo, es decir, diría algo así como: A decir verdad no puedo saber qué ocurre más allá de que, obviamente, parecen no jugar con la misma fluidez con la que lo hacían en pasados campeonatos. Los factores pueden ser varios, pero sin analizarlos en profundidad, no se puede asegurar nada. Como mucho podríamos aventurarnos a lanzar diferentes hipótesis que deberíamos contrastar debidamente.
Sin embargo, los periodistas se lanzan a hacer un análisis detallado, con pormenores, de todos los males que aquejan a la selección. Blanden la espada y la agitan en una suerte de molinillo, decapitando a todo aquel jugador que se le haya metido al periodista de turno entre ceja y ceja. Por supuesto, huelga decir que el primero que siente como su cabeza bota como una pelota de baloncesto es el seleccionador, que para más inri es nuevo, con lo que el periodista se relamerá, aunque si fuese Pepu Hernández (el que proclamó a la selección campeona del mundo), al periodista de turno le seguiría dando igual. A lo mejor hasta lo disfrutaba más.

Yo, como psicólogo, y como ya he comentado en le blog de Iturriaga (el blog del palomero), lo que aconsejaría a Sergio Scariolo , y a los propios jugadores, es que no leyeran nada de prensa española estos días, pues lejos de leer artículos positivos, en el que se analice cuales fueron aquellos puntos en los que se hizo bien, y cuáles en los que se puede mejorar, sólo leerán bravuconadas escritas por un señor periodista, DESDE SU CÓMODO SILLÓN, que lejos de animarlos, los desalentarán.
En especial, haría especial hincapié en proteger a Ricky Rubio, que a pesar de su talento, sólo tiene 18 años, se le ha dado el mando de una selección de las mejores del mundo, y la prensa lo está despedazando. ¿qué sentido puede tener esto?

¿Qué le ocurre al baloncesto español? Sinceramente, no puedo saberlo. Encomendémonos a estamentos superiores.

lunes 7 de septiembre de 2009

Quiero ser Valentino Rossi


Ya me parece extraño que yo, que lloro cuando suena el himno español en honor a un deportista de mi país en una prueba deportiva, me identifique con un piloto extranjero, pero de vez en cuando surge una clase de tipo ante el que te tienes que quitar el sombrero: forza valentino!!!

Te tienes que quitar el sombrero, porque como ocurre con otros grandes deportistas (Michael Schumacher o Lance Armstrong -y este último me cae muy mal-), alucino con la motivación que pueden llegar a tener.

Lo más lógico sería pensar que a Rossi le podría dar ya todo igual, que ya no tiene nada que demostrar, pero lejos de eso, Valentino encuentra una motivación nueva en cada resquicio de ese "totum revolutum" que es el campeonato del mundo de motociclismo.

Lo vimos el año pasado en el circuito estadounidense de Laguna Seca, donde no había conseguido ganar nunca, y esa fue su motivación. Y qué manera de motivarse, oye! el adelantamiento que le hizo a Stoner en "el sacacorchos", pasando por la arenilla a no sé cuántos kilómetros hora, y controlando la moto como un caballo desbocado, es de esos que ves una y otra vez y te sigues preguntando cómo lo hizo. Es normal que al final de la carrera, "Vale" acudiera al lugar de los hechos y le diera un beso al asfalto.

Este año ha encontrado una nueva motivación que no tiene forma de circuito o récord, si no forma humana: Jorge Lorenzo. A Jorge Lorenzo, grandísimo piloto lleno de coraje y valor (y que trabaja con un colega mío, ojo), tenemos que agradecerle que haga sacar lo mejor de Rossi. ¡Gracias, Lorenzo! Jorge no se arruga ante nada ni nadie, y si tiene que plantarle cara al más grande de todos los tiempos, pues se la planta hasta el límite, hasta la extenuación, hasta la caída, hasta la muerte (gracias de nuevo). Y esto hace que Rossi saque lo mejor de sí mismo, dando el 200%, dando lo que no se puede dar como en la última curva del circuito catalán este año, en ese adelantamiento imposible que le hizo a Jorge. Mamma mía, qué placer ver esta lucha titánica.

La motivación es una variable psicológica sobre la que no se puede intervenir directamente, sino que hay que trabajar sobre otro tipo de variables: La autoimagen y la autoconfianza. Esta última variable es la que hace que Valentino adelante donde todo el mundo dice que no se puede adelantar. La primera hace que Valentino se vea a sí mismo como un ser capaz de adelantar donde todo el mundo dice que no se puede. Por eso, su motivación sigue intacta. Por eso yo quiero ser Valentino Rossi, porque con él soñar es posible, porque en la última curva de un circuito, o en la curva más difícil de todo el campeonato, él te hace creer que lo imposible es posible.

Ayer Rossi corría en casa y ganó. La carrera estuvo un poco descafeinada. Me gustó ver cómo Lorenzo se mantuvo en pie después de lo que lió De Angelis en la primera curva. Me gustó ver a Toni Elías líder de la carrera con su Honda satélite aunque sólo fuera un segundo, y poco más.

Sin embargo Rossi, otra vez Rossi, al final de la carrera demostró porqué es un gran campeón. Aparcó la moto, se bajó despacio, hizo reverencias a la gente de su equipo, les dio la mano tranquilamente uno a uno, y se fundió en un abrazo precioso con su medio hermano que le miraba con una admiración y devoción más grande que la de las personas mayores que peregrinan a Lourdes o Fátima.

Después se subió al podio y exigió aplausos para Jorge Lorenzo. Me gusta imaginar que esto lo hizo porque es consciente de que gracias a Jorge, él puede sacar lo mejor de sí mismo.

Así que sí, de mayor quiero ser Valentino Rossi. Y cuando sea aún más mayor, probablemente querré ser Jorge Lorenzo porque lo que está consiguiendo este "tío" (supongo que Jorge nunca leerá estas líneas, pero si lo hiciera espero que sepa disculparme por referirme a él como tío), y no me refiero a sacar lo mejor de Rossi, que también, es muy grande. Gracias por todo Jorge!!!

domingo 30 de agosto de 2009

Empezaremos por el principio.

Como reza el título del post, creo que lo más indicado es empezar por el principio. Y ¿qué es el principio? pues el principio es intentar comprender lo más fácilmente posible qué es la psicología del deporte.

Si cualquiera de vosotros abriera un manual de psicología del deporte y leyera la definición de esta ciencia, casi con total probabilidad, lo que os encontraríais sería un párrafo como el siguiente:

"La psicología del deporte y el ejercicio físico es el estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte y la actividad física. Este área de la psicología identifica los principios y directrices que los profesionales pueden utilizar para ayudar a niños y adultos a participar en actividades deportivas y de actividad física, y a beneficiarse de las mismas".

Ahora tratare de explicarlo de una manera más sencilla:

Lo primero en lo que deberíamos fijarnos, es que los psicólogos deportivos, no sólo nos dedicamos al deporte, sino que también podemos dedicarnos al ejercicio físico en general. Sin duda, creo que esta es la faceta más desconocida de nuestra -no menos desconocida- profesión. El trabajo que se realiza dentro del ámbito del "ejercicio físico" es muy bonito. Por ejemplo, los psicólogos del deporte y de la actividad física, podemos trabajar con postinfartados. La población más afectada por los infartos es la de varones de entre 40 y 55 años, con colesterol, fumadores, y un estilo de vida sedentario. Cuando han conseguido salvarse del infarto, el cardiólogo de turno les dice: "tiene usted que hacer deporte moderado". Y claro, un señor que lleva 30 años sin moverse, que está un poquillo obeso, que ha dejado de fumar instantáneamente por el infarto (esto el que lo deja), y que además está acongojado porque no sabe qué tipo de ejercicio hacer y/o si ese ejercicio va a ser demasiado para su débil corazón, no sabe qué es ejercicio moderado, etc, se encuentra como pollo sin cabeza. En esos casos, un psicólogo de la actividad física que, en primer lugar, mitigue la ansiedad postinfarto, que después te marque ciertos objetivos, y que, finalmente, pueda orientarte, suele resultar de gran ayuda. Ya comentaré algún día más en profundidad sobre este tema.

En segundo lugar, habría que resaltar lo de "estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte...". Los psicólogos contemporáneos somos hijos del conductismo, es decir, que nosotros nos dedicamos a estudiar la conducta: qué hace alguien en una determinada circunstancia y ante un determinado estímulo. A partir de ese estudio, podemos ver cómo ese estímulo en esa circunstancia puede condicionar la conducta del deportista. Si la conducta no es la correcta o no nos da los resultados deseados, parece obvio que deberíamos cambiarla, pero cómo. El psicólogo del deporte, después de haber identificado las variables en juego, es el que puede intentar cambiar la conducta no deseada, por otra más deseada. Sí, sí, pero cómo -os podéis estar preguntando-. Bueno, realmente de varias maneras y en base a cada caso y persona. Por ejemplo: Imaginemos un joven jugador de baloncesto que rinde muy bien en los entrenamientos pero que el día del partido falla. Quizás haya una elevada ansiedad precompetitiva, por lo que habría que ver si el autodiálogo del chico es muy agresivo consigo mismo. Por ejemplo del tipo: "verás como lo haces mal. Te van a dejar seco. No vas a ser capaz de enchufar ni una. etc" En ese caso deberíamos modificar el autodiálogo y potenciarlo con alguna técnica para bajar el nivel de activación. Quizás la ansiedad provenga (y esto es algo muy común) de que su padre está en la grada arengándole a grito pelado e instándole a jugarse todas las pelotas, dándole instrucciones contrarias al entrenador o, simplemente, machacándole psicológicamente porque ha fallado un tiro fácil. Si bien en el primer caso la intervención sería mucho más cognitiva (mucho más mental), en el segundo la actuación sería desde una perspectiva más conductista, pues en esta ocasión habría un estímulo (el padre gritón y criticón) que está provocando que la conducta del chico no sea la adecuada, por lo que habría que modificar la situación y, parece obvio, que lo que habría que hacer sería que un psicólogo se sentara a hablar con el padre y le explicara cómo y por qué su forma de comportarse en la grada está afectando a su hijo negativamente. No se trata de negarle el acceso a la cancha, sino de reeducarle para que su hijo pueda rendir normalmente.

En tercer y último lugar, habría que desenmarañar eso de "identifica los principios y directrices que los profesionales pueden utilizar para ayudar a niños y adultos a participar en actividades deportivas...". Como ya hemos comentado, nos dedicamos a estudiar la conducta de las personas, luego somos especialistas en conducta. Hay leyes que rigen esta conducta y que pueden ser aplicadas y/o modificadas según convenga para un mayor rendimiento deportivo. El psicólogo, como especialista en la conducta, es el que sabe aplicar correctamente estas leyes, por lo que parecen las personas más indicadas para asesorar a los diferentes profesionales que se dedican a actividades deportivas (entrenadores) cómo han de actuar para un mejor rendimiento de los deportistas. Por ejemplo, si trabajamos en un deporte de equipo, a todos nos quedará claro que cada persona es un mundo, por lo tanto si una técnica le ha ido muy bien a un jugador "x", puede que a otro jugador "y" no le vaya tan bien. Sin embargo, ocurre que hay entrenadores que como una técnica le ha ayudado en diferentes momentos con diferentes jugadores, hay ocasiones en las que, aunque estén viendo que a un determinado jugador no le sirve, ellos insistirán e insistirán, sin darse cuenta de que incluso pudieran estar perjudicando al jugador. En este caso, un psicólogo del deporte avezado, puede hablar con el entrenador y explicarle qué está ocurriendo, por qué no está funcionando esa técnica de "motivación" que tantas veces le ha funcionado. Se me ocurre que le podríamos explicar que con ese jugador en concreto, por su personalidad, por su historia, por su carácter, o por lo que quiera que sea, lo que mejor le iría sería que actuara de este otro modo, y se le explicara cómo podría actuar para una mejora en el rendimiento de ese determinado jugador.

En fin, creo que por hoy, y por ser el primer post, es suficiente o incluso puede que demasiado. Espero haberos aclarado algo, aunque sólo sea un poquito. En cualquier caso, espero que poco a poco podamos ir profundizando en las muchas y diferentes cuestiones que comporta esta fascinante disciplina.